Verano en Valparaíso
La llave equivocada
El departamento tenía una sola habitación y dos camas. La inmobiliaria nos aseguró que era para uno.
—Yo llegué primero —dijo ella, dejando la llave sobre la mesa.
—La llave es la misma —respondí.
El cerro
Terminamos subiendo el cerro todas las tardes. Ella contaba los perros; yo contaba las veces que se reía antes de terminar la frase.
En marzo dejó la llave bajo la puerta. Nunca supe si fue un adiós o una invitación.