Lo que queda del ruido
El primer acorde
El médico dijo que en dos años no escucharía nada más que un zumbido. Esa tarde afiné la guitarra por costumbre y no pude distinguir la cuerda de la otra.
Empecé a grabar todo lo que quedaba: el ascensor, la lluvia, la voz de mi hija contando hasta diez.
Silencio
El silencio no es la ausencia de sonido. Es una habitación con las cortinas cerradas y alguien respirando detrás.
Antes de vender el estudio, dejé una cinta en la puerta con una sola nota escrita a mano: «Escúchala en voz alta».